Salmo 43:4 nos habla que Dios es la fuente de toda alegría. Es decir que aun que alguna añadidura, bendición material o espiritual, persona, etc. Nos produzca alegría, debemos de entender que eso proviene de la fuente verdadera que es Jesucristo, pues la biblia dice en Santiago 1:17, que toda buena dádiva y todo don perfecto procede del Padre de las luces.
La biblia dice en Salmo 4:7 que habían algunos que preguntaban ¿Quién nos mostrara la felicidad, si la luz de tu rostro, Señor, se ha alejado de nosotros?, esto dando a entender que esas personas buscan la felicidad y la querían, pero mas tremendo aun, sabían que solo Dios se las podía dar, pues Él es la fuente.

Tomando en cuenta lo que los hombres preguntaban, ¿quién nos mostrara la felicidad, si la luz de tu rostro, Señor, se ha alejado de nosotros? Quisiera que le prestáramos atención a que ellos dice, que el Señor se ha alejado de ellos, pero hay que tomar en cuenta que Dios no es que se aleje solo por alejarse y que no es de la noche a la mañana, pues dice su palabra en Santiago 4:5 que Él nos anhela celosamente, es decir desea estar cerca de nosotros, entonces hay que entender que somos nosotros los que nos alejamos de Él y al hacerlo nos alejamos de la fuente de la alegria, buscándola donde no esta.
Lo que debemos hacer entonces si nos sentimos tristes y que no hay felicidad, es acercarnos mas a Él, sabiendo que Santiago 4:8 dice Acérquense y yo me acercare; es decir nos invita a dar el paso de regreso, como el hijo prodigo que fue él quien decidió regresar (Lucas 15).
Salmo 65:11-13 nos deja ver que donde Dios pasa deja gran abundancia y que en el desierto hay pasto fresco y que las colinas se visten de alegría, esto como resultado de que Él paso por allí.
Al entender que donde pasa Dios, deja felicidad, vemos en Lucas 7:11-15 la historia de una viuda que perdió no solo a su marido, si no que pierde a su hijo, pero que pasando Jesús por allí, lo resucita, devolviéndole la alegria, y cambiando su duelo en alegre danza y su ropa de luto en vestido de alegría como lo dice Salmo 30:11, pero todo como consecuencia de que Jesús paso a por allí.
Es momento de acercarnos a Jesús, de dejar que pase por nuestra situación pero sobre todo, de dejar que Él sea nuestra fuente de la alegira, pues solo Él es la verdadera alegria.